Como mejorar la seguridad contra incendios en el hogar (2ª parte)
En los hogares españoles todavía no son muy frecuentes las medidas de protección contra incendios, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno. En los países anglosajones, por ejemplo, y muy en especial en Estados Unidos, ó en Alemania la cultura preventiva “doméstica” está más extendida. En estos países es tradicional la defensa frente al fuego y la preparación desde muy temprana edad en los colegios, formando y adiestrando a los niños para evacuar un edificio en caso de incendio y tomar las medidas preventivas y de protección oportunas. En los hogares estadounidenses es muy normal que tengan planificada la evacuación en caso de incendio, sobre todo si hay niños y/ó personas mayores: que hacer y que no hacer, posibles vías de escape, protocolo de actuación…
En un piso, normalmente, la única vía de escape “segura” es la puerta de acceso principal. En una vivienda unifamiliar puede que haya más salidas, distintas alturas, sótanos… En ambos casos es importante disponer de algún medio de detección, alarma y actuación en caso de incendio, según las características de cada casa.

Como elementos de detección existen detectores de tipo doméstico para incendio y para gases (monóxido de carbono, inflamables y tóxicos), totalmente autónomos. Los detectores de incendio funcionan a pilas y son sencillísimos de instalar y manejar. Simplemente hay que atornillarlos al techo en las zonas a proteger: dormitorios, cocina, salón, garaje, parte alta de escaleras, etc. En el interior del detector se encuentra el sensor para detectar el humo y un avisador acústico, y normalmente disponen de un piloto de alarma y de un pulsador de prueba del estado de la pila, además de un sistema indicador de baja batería. Los detectores de gases están diseñados para su instalación directa a la red eléctrica ( 220V), y disponen de sensor, led de alarma y de servicio, zumbador y ajuste de sensibilidad. En todos ellos su instalación es muy sencilla: conectar y funcionar, sin necesidad de interconexión con centralita ni otra configuración.
Para actuar directamente sobre el fuego en sus primeros momentos podemos contar con un extintor ó con una manta ignífuga. Los extintores de uso doméstico suelen ser más pequeños que los que se instalan habitualmente por normativa en los edificios. Existen extintores portátiles de polvo polivalente ABC de 1 kg, 2 kg, 3 kg y los más grandes de 6 y 9 kg. Los más recomendables quizá (según el espacio de que se disponga) serían los de 2, 3 ó 6 kg. También existen extintores de agua + aditivos químicos, y de CO2 especiales para fuego eléctrico.

Las mantas ignífugas para el hogar suelen ir dispuestas en fundas de colgar en la pared, preparadas para poder sacarlas rápidamente en una emergencia. Son muy prácticas para “tapar” un fuego, como el de una sartén, e incluso para apagar las llamas que hayan podido alcanzar a una persona. Por este motivo se comercializan en varios tamaños. Su uso está muy extendido en países como Gran Bretaña, tanto en los hogares como en los edificios públicos. Llama la atención ver estas “fire blanket” hasta junto a las obras de arte en museos e iglesias.
Otros equipamientos que pueden salvar la vida en una casa en caso de incendio son las capuchas de escape, para huir del humo de forma segura, y distintos sistemas para facilitar la evacuación por ventanas, etc., como puedan ser escalas plegables, cuerdas, mangas de evacuación, etc.
Como siempre decimos: ojalá nunca sea necesario tener que usar estos equipamientos, pero ante una posible emergencia, si la vivienda está preparada mejor.
Jueves, Enero 31st, 2008












