Vandalismo y Protección contra Incendios (1ª parte)

Publicada por Admin

Ya indicábamos en otro post anterior que el vandalismo es uno de los graves problemas que sufren muchas de las instalaciones de protección contra incendios, llegando a dejar algunas inservibles ó dotándolas de una inseguridad que no es propia del fin al que están destinadas: proteger a las personas.

Las instalaciones más perjudicadas por esta lacra de la sociedad moderna son, como es lógico, las que más expuestas están, precisamente para que sean accesibles a cualquiera que pueda actúar en caso de una emergencia ó para hacer más fácil su uso.

El caso más frecuente, y se podría decir que más grave por su estado de abandono, es el de las tomas de fachada de los edificios. Las tomas de fachada (ó IPF-41) se componen de una tapa con la inscricpción “Uso Exclusivo Bomberos” en el exterior, que protege una bifurcación (ó llave siamesa) existente en su interior, a la cual se le pueden conectar unas mangueras contra incendios para abastecer una instalación. Las más habituales son las de Instalación de Columna Seca contra Incendios, que se ubican en las fachadas más accesibles de los edificios para los vehículos de los bomberos, aunque también se utilizan para Instalación de Bocas de Incendios, para permitir el abastecimiento desde el exterior a una red contra incendios, que ya dispone de su propia reserva de agua, en caso de necesidad.

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Cuando los “vándalos”, descubrieron que tras esa tapa de chapa quedaba un hueco pensaron que podría ser “divertido” aplastarlo de un golpe ó una patada. Lamentablemente este comportamiento se ha ido extendiendo cada vez más, y ya son muchos los edificios que tienen inutilizadas estas instalaciones para su uso en caso de un incendio. Otros ”amigos” ó enemigos de lo ajeno se dedican a abrir la tapa ó directamente arrancarla, y, ya puestos, llevarse el tapón que protege el racor de conexión de las mangueras, el propio racor, e incluso a veces (por muy difícil que parezca) se han llevado la bifurcación entera. Los casos menos violentos son los de las tapas que simplemente aparecen cubiertas de diversas pegatinas y graffitis, dejándolas camufladas a veces en su pared.

Basta con echar un vistazo cuando paseemos por la calle para darnos cuenta de esta triste realidad. Insistimos en que, aparte del coste económico que supone restaurar estos daños, como en cualquier otro caso de vandalismo, en éste en concreto se puede poner en serio peligro la vida de las personas de un edificio en una emergencia.

Es mejor pensar que las instalaciones de protección contra incendios se montan con la sana idea de que nunca haya necesidad de usarlas, pero, precisamente por eso, tienen que mantenerse siempre en perfecto estado. En nuestra reglamentacíón no se determina de la misma manera el mantenimiento de este tipo de instalaciones, como ocurre en otros casos, quedando muchas veces en el más absoluto abandono. La mayoría de las Columnas Secas no se someten a mantenimiento reglamentario.

Hasta hace unos cuantos años era normal y frecuente que, cuando una Empresa Instaladora terminaba una de estas instalaciones, se avisara a los Técnicos del Cuerpo de Bomberos correspondiente para que probarán y dieran el “visto bueno” a algo que estaba destinado a facilitar su trabajo: salvar vidas. De esta manera eran conocedores de cuales eran los edificios que disponían de estas protecciones. Era una buena costumbre, hoy bastante en desuso.

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