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Como mejorar la seguridad contra incendios en el hogar (1ª parte)

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Desgraciadamente los últimos acontecimientos nos hacen pensar mucho en la seguridad en el hogar y ver que los accidentes son más habituales de lo que pensamos: incendios, explosiones, intoxicaciones. No hay más que leer la prensa diaria para ver la frecuencia con que se producen desgracias humanas domésticas, tal y como intentamos reflejar en los Comentarios de la actualidad.

En España no hay regulación de Protección contra Incendios que entre en el “corazón” de los hogares, a excepción de alguna mención a partes de las viviendas unifamiliares, en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Se contemplan todos los usos de edificación (industrial, comercial, residencial, etc.) pero para proteger las viviendas se tienen en cuenta sólo las zonas comunes, sobre todo si son de especial riesgo: garajes, trasteros, calderas, cuartos de instalaciones y la protección desde los rellanos de las plantas…

En el ámbito doméstico, al igual que todos los demás, el primer condicionante para la seguridad es que las propias instalaciones generales sean seguras. Así, es muy importante que las líneas eléctricas de una casa se instalen y se mantengan con las convenientes protecciones inherentes a este tipo de instalaciones: cables, canalizaciones, enchufes, interruptores, limitadores, etc. Si se dispone de instalaciones de combustible, sea líquido ó de gas, también deben estar correctamente instaladas y mantenidas. Todas estas instalaciones proporcionan energía en nuestras casas para alimentar muchos aparatos ó sistemas, refrigerar, cocinar, calentar agua…, y, por lo tanto son muy necesarias. Hay que tener en cuenta además que, sobre todo en las casas modernas, muchas canalizaciones recorren toda la vivienda por falsos techos ó conductos empotrados. Esto último puede favorecer que, en determinadas condiciones, la propagación de humo, fuego ó gas, sea más rápida y adquiera mayores dimensiones.  

Otro aspecto importante son las conductas y hábitos seguros para la utilización de todas estas instalaciones y de los aparatos a los que alimentan. Así, hay que evitar situaciones de sobrecargas eléctricas en algunos puntos (como por ejemplo enchufes saturados de aparatos), proximidad de aparatos eléctricos con agua, descuidos en momentos críticos (como por ejemplo abandonar una sartén en el fuego de una cocina encendida, ó un cigarrillo que pueda acabar prendiendo una cama, un sillón ó una cortina), cables en mal estado, cercanía de puntos de ignición con elementos combustibles ó explosivos (llamas vivas, chispas ó fuentes de calor cerca de líquidos y gases inflamables…).

Y por último, teniendo en cuenta todo lo anterior, debemos saber que hay una serie de elementos y aparatos que están pensados precisamente para prevenir, avisar ó controlar una situación no deseable que se pueda causar por uno de esos accidentes. Algunos de estos elementos son exactamente los mismos que los existentes en otros usos, y otros están diseñados para el ambiente doméstico, por su tamaño, diseño sencillo y facilidad de instalación y manejo. Como ya hemos dicho al principio, al no estar el interior de nuestros hogares en la esfera de las obligaciones normativas de protección contra incendios, son de tenencia voluntaria, pero nos pueden resultar muy útiles y, a veces, hasta salvar nuestra vida y la de nuestra familia. Aunque cada vez es más frecuente, no abundan aún demasiado en nuestro país los hogares que disponen de estos elementos de seguridad, a diferencia de otros paises de nuestro entorno, en donde la cultura preventiva es mayor. Quizá la diferencia cultural hace que en estos paises, de la misma manera que no sea necesaria una abundante legislación de obligado cumplimiento, cualquier medida de seguridad se tome como hábito, por sentido común, y se aplique en todos los ámbitos, y, por lo tanto, muy especialmente en el hogar.

Muchas de las situaciones que se dan en el ámbito laboral, como la industria, la hostelería, etc. se dan también, en mayor ó menor medida, a diario dentro de nuestras casas, pero no se toman las mismas precauciones: ¿porqué? ¿porque no está regulado? En todas las casas se cocina todos los días, se usan un montón de productos peligrosos (alcoholes, sprays, aceites, productos químicos para limpieza…), se manejan diversos aparatos eléctricos ( algunos en los cuartos de baño), se utilzan herramientas… La formación y la información que se tiene al respecto es poca ó ninguna, de ahí la importancia del sentido común y de la culturización preventiva. A veces sería tan sencillo como exportar las ideas y los conocimientos que adquirimos en el ámbito laboral para aplicarlo también en nuestra casa.

Viernes, Enero 18th, 2008

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