
Antes de que termine la exposición internacional EXPO ZARAGOZA 2008 este próximo domingo 14 de septiembre, queríamos permitirnos comentar una noticia ocurrida en el recinto que, por la fecha, pudo pasar algo desapercibida en su momento, a mediados de agosto, en plena época vacacional, incluido para este blog.
El día 12 de agosto, sobre las 20:30h, fue evacuado el Pabellón de España del recinto de la Expo por lo que resultó ser una falsa alarma, tras haberse disparado un rociador automático (sprinkler) del sistema de extinción de incendios en uno de los talleres didácticos. La prensa recoge que, además, se percibió un “extraño olor a gas“.
Los hechos son que un operario comenzó a manipular un rociador que goteaba, provocándose su rotura y que empezara a salir agua por el mismo, inundando parte de la zona. Aunque la prensa sugiere que el agua de estas instalaciones sale con vapor y que desprende un fuerte olor, lo que probablemente sucedería es que en la tubería habría alguna bolsa de aire que salió a la vez que el agua, y ésta se encontrara algo sucia. El caso es que dicho operario sufrió algún tipo de mareo, y al notarse olor, se pensó inicialmente en una fuga de gas. Todo ello hizo que se diera la alarma y se activara el protocolo de seguridad y emergencia del edificio.
Una dotación de dos unidades del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza llegó rápidamente y procedió a cerrar las válvulas de la instalación, constatando que se trataba sólo de una fuga de agua.

Cuando se realiza una instalación de protección contra incendios por una Empresa Mantenedora Autorizada (lo cual, por obligación debería ser siempre), y, por lo tanto, conforme a normas, se realizan una serie de pruebas, cuyo resultado tiene que quedar plasmado en unas actas y protocolos de pruebas. Una de las operaciones que se realizan es la de la purga de la instalación, es decir, la eliminación de posibles bolsas de aire que se hayan quedado dentro de la tubería, a pesar de lo cual puede quedar una parte de aire residual. Otra de las pruebas es la de presurización de la instalación según unos parámetros que exige la normativa, para comprobar que no hay fugas en la misma en ese momento.
El agua que se introduce en estas instalaciones es la que se toma de un depósito contra incendios, que a su vez toma el agua antes de la red general de abastecimiento. Esta agua no tiene porque estar tratada (salvo que se trate de una instalación de agua nebulizada, que tiene que llevar necesariamente agua potable), ya que su cometido es “caer” sobre un fuego para controlar un incendio y, a veces, sofocarlo totalmente.
En este caso el agua proviene, al igual que para todos los edificios del recinto de la Expo, de un único sistema de abastecimiento de agua contra incendios con un depósito, y hay que tener en cuenta que el agua se encuentra quieta en las tuberías mucho tiempo, y, sobre todo, hay que tener muy en cuenta la gran cantidad de cal que contiene el agua corriente en la ciudad de Zaragoza, lo cual podría llegar a explicar el olor que fue detectado.
En casos como los del recinto Expo, en los que una cantidad importante de edificios e instalaciones dependen de un único sistema de abastecimiento, deben existir sistemas de reducción de presión, entre otras cosas, en toda la instalación, y, especialmente, en la entrada de cada recinto independiente, para que cualquier variación de presión de la instalación general no afecte al resto, especialmente cuando en casos como este, se trate de edificios de pública concurrencia con una muy alta ocupación, y que contienen elementos expositivos de gran valor e incluso obras de arte.
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Imágenes: Heraldo de Aragón y http://primoslejanos.blogspot.com/2008/08/desalojo-en-el-pabelln-de-espaa.html